Principio de Peter


Que no lo sé todo es algo que no es nuevo para cualquiera que me conozca; además, los que me conocen bien saben que ni siquiera lo ambiciono. Resulta que hoy, como prueba de ello, he aprendido una cosa bien bonita: el Principio de Peter. En este enlace a Wikipedia se explica de forma clara.

Es posible que algunos ya lo conozcáis; voy a explicarlo de manera muy breve. Laurence J. Peter dijo hace bastante tiempo que los empleados ascienden y progresan en la jerarquía de la organización o empresa en la que trabajan hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. Chulo, ¿eh?

Office of Scientific Intelligence

Con la que está cayendo, poco importa que te asciendan o no: el nivel de incompetencia es 0, tener un trabajo es lo suficientemente desafiante. Pero la idea del Principio de Peter, que ha esgrimido hoy el expresidente del Consejo de Administración de Caja Mediterráneo (CAM) Modesto Crespo, sirve para muchos momentos de la historia y para muchas personas que la han habitado. Además, me llena de preguntas, que supongo que es la parte más interesante de esta entrada poco interesante.

¿Qué llevaría a una persona a ver que ha alcanzado el cénit de incompetencia? ¿Cómo se le queda el cuerpo cuando pasa? ¿Es capaz de seguir yendo al baño con normalidad? ¿Se deprime, le deja su pareja y empieza a beber vino del brick? ¿Me estará pasando a mí? ¿Te estará pasando a ti, querido lector ocasional? ¿Qué hay después de ese punto? ¿Por qué los zepelines tenían forma de pepino volador?

No somos capaces de todo, pese a que Hollywood se empeñe en hacernos creer lo contrario. En el fondo, son los límites los que nos ayudan a ser conscientes de que somos un todo, con un principio y un final. Y las mejores historias, como ya he escrito en otras ocasiones -perdón por iterarlo-, tienen un buen final.

Conocer nuestros límites. Aunque cada día se vayan expandiendo; como en mi caso, que hoy, con el asunto del Principio de Peter, he aprendido una movida más.

(Imagen de JD Hancock - Flickr)

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Estadísticas de internet II. Hoy: estocástica del follisqueo


Perdón por utilizar una palabra tan fea en el titular, así llamo vuestra atención y hago que leáis otra birria de entrada. Resulta que en uno de mis muchos viajes por internet he llegado a Badoo. No, no tengo cuenta ahí. Todavía. Pero mi paseo me ha hecho darme cuenta de que hay un montón de gente que sí tiene un perfil. Exactamente, 132.873.751 personas -y subiendo- la última vez que he mirado el contador que aparece en la parte superior de la página; 11 de ellos también están entre mis 283 amigos de Facebook. Porque claro, si vinculas tus cuentas de las redes sociales, pues pasan estas cosas. Pero vamos, que no voy a hacer coñetas porque es algo completamente normal; de hecho, me gusta que se hayan hecho una cuenta.

La versión española de ese maravilloso invento llamado Wikipedia dice en la entrada de Badoo que la plataforma “es una de las 300 webs más visitadas del mundo” y que tenemos 16 idiomas para hablar con esos más de 130 millones de personas de 180 países diferentes. Y la respuesta es: sí, existe badoo.com/dating/china/. Por cierto, que es una red social de las de conocer a gente, que no lo había dicho. Una entre las bastantes que hay.

Push button for sex

El 29 de enero hice esta noticia. Me comentaron que Badoo tenía en España 6 millones de usuarios. Una auténtica barbaridad. Gigantesca barbaridad. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el año 2010 hubo 170.815 matrimonios en España. Puede que en total haya más de 6 millones de personas casadas en España. Pues imaginaos las vicarías llenas de unos eventuales 3 millones de parejas más.

Imposible, eso nunca va a pasar, es cierto. Pero paraos a pensar en los 6 millones de personas que tienen una cuenta. Hombre, puede que sean menos, es verdad, pero aún así son una legión de personas que quieren -aquí vienen tres símiles aptos para todas las edades- hacer casa en el parchís, que quieren meter el trozo de pan en la fondue, que quieren preguntarle la hora a un viandante. O no, vamos, que allí la gente hace y dice lo que quiere. También pueden ir a hacer amigos; aquí no prejuzgamos a las personas ni a los bytes.

Habrá algunos que buscarán algo más romántico para sus vidas; otros, simplemente lo que les puede aportar una noche con alguno de los usuarios; otros, movidas en plan leather o algo así. Otros, amistad, vale. Pero a las claras queda que, al margen de lo que quiera o busque u opine yo, internet ha vuelto a demostrar que, gracias a él, la oferta y la demanda se encuentran. En esta ocasión, con erótico resultado.

Ya, la frase del final era fácil.

(Imagen de Chris Chan, "crazytales562" - Flickr)

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La Holanda de Adele


Como hoy me he cogido fiesta, os voy a deleitar con otra entrada en el blog, la segunda en menos de una semana. Me ha surgido a colación de un tweet que publiqué esta semana en el que explicaba lo llamativa que me parece una de esas movidas que suceden en internet. El fenómeno en cuestión es un vídeo de Adele en el que canta "Someone Like You" durante una gala. Que ya ves tú.

No es ni su mejor vídeo ni la mayor obra de arte que ha visto la historia de YouTube, tampoco es la releche más molona desde que se creó internet; es otro ejemplo de lo ancho que es el mar. Pues bien, en el tweet decía que el vídeo, ese vídeo, esa canción, había tenido 72 millones de reproducciones. En menos de una semana, esa cifra ha subido un millón hasta los 73 millones de visitas. Para que se pueda hacer una comparación, estoy escribiendo esto en Sigüés, la localidad pirenaica en la que nació mi padre, que a su vez está muy cerca de Esco, pueblo en el que nació mi madre y que Franco decidió vaciar. Resulta que en Sigüés, ahora mismo, estamos menos de 100 personas, "menos de 70" según mi padre.

Adele Vector Portrait

Ya sé que me vais a decir "pues 73 millones de visitas no es tanto: mi página tiene más" -por favor, leed esa frase con entonación de mala baba-. Pues no. Sentémonos a pensar. Es cierto que cada una de esas visitas no es una persona, yo he visto el vídeo unas 3 ó 4 veces y no cuento como uno sino como 3 ó 4 clicks. Asumamos, por poner un número, que la gente lo ha visto una media de 4 veces (habrá un puñado de frikis que lo habrán visto 100 veces y miles de personas de a pie que sólo se habrán pasado una vez por allí). Si dividimos 73 entre 4, el resultado es que el vídeo, según la Regla Mágica del Doctor Bronte, lo han visto 18,25 millones de personas. Una vez más, recuerdo que es una suposición, que no sé las estadísticas concretas de reproducción que tiene YouTube ni esta pieza en concreto.

Según la CIA, Holanda tiene una población de 16,8 millones de personas, un millón y pico menos que toda la gente que, según la Regla Mágica del Doctor Bronte, ha visto el vídeo de Adele. Si cada click fuera una persona, el vídeo lo habría visto más gente de la que hay en países como España, Italia, Reino Unido o Francia; 73 millones es el 14 % de la población de la Unión Europea, según las mismas fuentes.

Hemos llegado al punto al que os quería llevar: imaginaos ahora que Holanda estuviera llena de Adeles. Adele por aquí, Adele por allá... "Hola Adele - hola Adele, cómo estás - venía a por la baguette de todos los días - muy bien, son 1,10 Adeles" etcétera, etcétera, etcétera. Ni Casa de Orange-Nassau ni leches: allí reinaría Adele y presidiría el gobierno Adele. Todas las personas serían Adele. Todas, sensibles y polifónicas ellas.

Así que, señoras y señores del jurado, cuidadín. Como a todos los músicos, la piratería le hace daño a Adele. Bueno, le hace más daño el asunto este que ha afectado a su garganta, tal y como explicó Efe hace una semana. Pero la chica comenzó colgando sus canciones en MySpace. El vídeo de YouTube del que llevo escribiendo unas cuantas líneas ha sido reproducido 73 millones de veces, lo que podría mover a mucha gente a ir a sus conciertos, especialmente después de ver el chorrazo de voz que tiene en directo. Además, tal y como recogió Efe, su último álbum, "21", la ha convertido en la artista con más descargas de iTunes en Europa. Cuestionar lo que ha hecho internet por el futuro de esta señorita y de muchas otras personas está perseguido por las leyes de la Holanda de Adele.

(Imagen de "Vectorportal" - Flickr)

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