Odio los polos

Los de vestir. No tengo nada en contra de los helados. Pero la prenda, ay; hay pocas cosas que entienda menos y que me gusten tan poco. No es que me caigan mal los estereotipos de gente que lleva polos, es que simplemente creo que los percibo como una combinación espuria de una camiseta y una camisa. Un error cósmico en forma de atuendo.

Las camisetas son bonitas. Tengo muchas. Las camisas también son bonitas. Tengo muchas también. Pero me molesta muy hondo que alguien pensara que de la combinación de ambas puede salir algo bello. El resultado es algo necesariamente contradictorio.

Casi tanto como estar orgulloso de dimitir de un cargo público por estar presuntamente implicado en una presunta investigación que intenta clarificar un presunto delito de corrupción. O tanto como decir que se tiene la solución a la crisis económica y no hacer nada para solucionarla. Lo mismo que estar equivocado -o no tener ni idea- y gritar que uno tiene la razón.

Pese a todo, defiendo el derecho a rectificar; no considero necesario reiterar una contradicción hasta el paroxismo. Por eso, listillos del mundo, no más tonterías: seamos consecuentes con nuestras faltas y no intentemos quedar por encima de donde estamos. Por eso, gente de la moda, no más polos.

Categoría | 10 Comentarios

Empezar un blog es de gilís

Y más, retomarlo en vacaciones. Supongo que tendré el típico mono de escribir que sientes cuando te ves alejado de la complicada costumbre y compromiso de volcar a toda leche algunos pensamientos en palabras.

De momento sólo he hecho entradas chorras –y muy espaciadas, por meses, en el tiempo- del estilo quésíyquénovoyahacerconesto pero es que no tengo mucho que contar, aunque a lo mejor toda mi corta vida daría para narrar alguna batallita. Para ser sincero, espero que la mayoría de lo que me pase venga de aquí a 40 años. Bueno, 44 por lo de la jubilación y los 67. Después, espero ser uno de esos abuelos rockeros que parten la pana en programas familiares. Confío, de hecho, en ello a tenor de mi pasado de melenas y guitarreo. Estoy haciendo demasiados números en un mismo párrafo.

Por cierto, me da mucha pereza hacer un blog, por si no os habíais dado cuenta. Tengo la impresión de que cualquier memo puede hacerlo y que si yo lo hago seré un memo más. Lo de que alguien me lea o no me resulta tan útil como saber lo que ese “lea” o ese “no” piensen de lo que escribo. Si quiero crear para otros ya tengo un oficio de escribir pero en horario de oficina.

Mi única gesta hasta ahora ha sido acabar la universidad y empezar a trabajar. Me gustaría ganar algo de perspectiva para poder explicaros qué cosas buenas y malas tiene cada cual, así como qué cosas buenas y malas tiene mi vida. Debería también esperar para encontrar un enfoque literario para todas las movidas nimias que me pasan. Pero bueno, ya llegará.

Prometo no ponerme así de panoli muy a menudo; valga, de momento, la mejor de mis intenciones: expresar lo que pienso de vez en cuando. Muy de vez en cuando. Aunque sean chorradas. Aunque siempre sean sólo chorradas.

Me quedan pocos días de asueto, así que intentaré escribir algo en estos cuatro días si me aburro. Retomar un blog en verano es, aparte de una gilimemez, un tedio asqueroso. Mucho más estúpido si lo retomas con otra entrada chorras. Yuhu.

Categoría , | Comenta

Novedad

A menudo, enfrentamos la novedad con una mezcla de entusiasmo y escepticismo. Depende de lo cautos o inconscientes que seamos. Lo nuevo, al fin y al cabo, es una expresión más de la vida y de la naturaleza cambiante del lugar que habitamos.

Más allá de lugares comunes y de sesudas reflexiones de boticario que consuela a abuelas con achaques, me gustaría dejar constancia de que las novedades me gustan. Si no, no sería periodista.

Me gusta tanto que vivo instalado en la novedad de ejercer mi profesión desde hace cuatro meses. Tanto, tanto que no he actualizado el blog. Algo que todos sabíamos que iba a suceder. Desde noviembre hasta hoy se han caído las hojas de los árboles, ha hecho frío y ahora ha vuelto el follaje. Y no he tocado ni una tecla. NI UNA TECLA. Olé yo.

He visto, oído y escrito cosas que merecían una reflexión aquí. Pero lo más importante que me ha pasado ha sido la enorme novedad que constituye escribir y que me paguen por hacerlo. No es que haya dejado de perseguir mis sueños, tampoco que tenga un amor desmedido por el dinero, sino que, supongo, he necesitado algún tiempo para ponerme en orden y tal.

Así que ahora, a comentar lo que pasa por ahí. Vaya novedad.

Comenta

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark . Converted by LiteThemes.com .