FML


Llevo unos días instalando todo lo necesario para funcionar con Ubuntu en mi ordenador -aprovecho para pedir discuplas por la bajada en la cadencia de publicación del blog-. Como algunos ya sabréis, Ubuntu es una versión de Linux, un sistema operativo libre y por el que no hay que pagar. Tiene ventajas e inconvenientes, todos provenientes de que es muy técnico: con unos pocos comandos te puedes instalar lo que sea a la velocidad de la luz, pero más te vale que esos comandos estén bien. De lo contrario, llega el momento “FML”.

Mi obligación como periodista de un medio generalista es hablar de la tecnología como un “outsider” para poder llegar a un número máximo de lectores, pero con esto de trastear todo el día por internet, aprendo cosas nuevas. Entre las más maravillosas que he cogido al vuelo estos días está FML. Son las siglas de “Fuck My Life!”, lo que viene a ser una de las expresiones más bellas de la resignación humana.

Trendy Fucks

El mero hecho de que exista la expresión FML como una institución dentro de la jerga de internet da para pensar. Uno: vaya panda de geeks colgaos que deciden totemizar algo tan bobo. Dos: cuántos FML has sufrido, querido lector, a lo largo de tu vida, que no han estado bien etiquetados en tu cabeza. Ahora, cada vez que charles con los colegas te darás cuenta de conversaciones FML y tendrás una batería de comentarios preparados porque, qué demonios, al enterarte de que existen estas siglas ya has pensado en todas las veces que has hecho el monólogo interior “joder, lo que me ha pasado, fuck my life”.

Pido disculpas por hacer un artículo divulgativo sobre algo que muchos ya conocéis, pero tengo que compartir esta sabiduría. Así que ahora, queridos hermanos en la fe friki, cada vez que piséis una mierda, gritad “fuck my life!”. Si estáis muy apurados por las circunstancias adversas, espetadle un FTW -”Fuck The World!”- al karma, pero yo veo mucho mejor concentrarse en el clásico y trágico “mecagonmiputavida”. Por eso, cuando se os acabe la tinta del boli, el wifi se os reviente o vuestra novia os diga “tú sabrás”, pensad en las tres letras mágicas de FML.

(Imagen de bixentro - Flickr)

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Ponedme a parir

Os adelanto que Bronterías ya admite comentarios y reacciones. Se ven un poco mal, pero es porque me interesa muy poco lo que penséis de mí.

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De comedias románticas que mosquean

Mi amigo Anuar, con el que no hablo desde hace tiempo y quien merece por ello un buen uppercut, dice que Bronterías tiene un tufillo nihilista que le mola. Me alegro y, es más, estoy de acuerdo con él; sin que sirva de precedente, merengón. Pero creo que detrás de todo el "nihil" fragante que dejo por aquí, algo hay.


Le he estado dando vueltas estos dos días en mi viaje-relámpago-blitzkrieg a la última peli que vi, "Beginners". Fue en el cine porque, como sabéis, ando corto de portátiles, pese a dedicarme al mundo del periodismo de los unos y los ceros. Al lío: estuve frente a la típica película de chicoconocechica, pero bien llevada.


Chico diseñador con un trabajo molón pero que es un poco pringao. Chica actriz que viaja mucho y que dice que antes, lo de ir de hotel en hotel le ponía -traducción del "excite" inglés a mi manera-, pero que ya no le va tanto ese ritmo de vida. En Londres me acordé de la tipa por lo del hotel, pero luego me vi más en el pellejo del tipo, salvando las distancias con Ewan McGregor.


Si existe el precedente, que yo llamaría SUPERPODER, de la nula capacidad para acompañar a una joven vagabunda en su peregrinación por el mundo, las comedias románticas dan materia prima para mosquearse. En el fondo, es autocomplacencia del estilo "oh, si ese tipejo puede, yo también conseguiré que una chica guapa y divertida esté a mi lado; soy mucho más ocurrente y los guionistas no me han puesto en tan mal sitio como a él".


Y así, señoras y señores del jurado, es como funciona esa pequeña felicidad típica del día a día. Es la consciencia de estar escribiendo un buen guión lo que te pega a la Olivetti. Una historia que acabará en una gran traca de final feliz con pañales y que, entre medias, tendrá un montón de concupiscencia y entradas ñoñas al blog por las que tienes que pedir perdón. Especialmente a Anuar, que es el que lo lee con algo de frecuencia.


No más posts sentimentales, que los tengo que reescribir muchas veces porque soy muy machote y me mosquean. El próximo se titulará "cómo sería Pablo si fuera un vaquero o un motociclista asesino". Ese sí que promete.

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